Tuesday, January 31, 2006

Valioso Testimonios de Pacientes Agradecidos Armenia 1943 Cali 1946

Carta del señor don León Silva, padre del Dr. Julia César Silva, ex-Abogado de la Policía y ex-Juez 41 de Instrucción Criminal.

Florida, Agosto de 1946
Señor
Profesor Narváez
Cali.

Apreciado Profesor Narváez, querido amigo:
Por medio de la presente quiero expresarle mi gratitud sincera por el bien que de Ud. hemos recibido lodos los de mi familia, con la milagrosa curación obtenida en la persona de mi esposa Chiquinquirá Delgado de Silva. Pero me resulta imposible, querido profesor, expresarle en forma comprensible todo mi sentir y la magnitud del bien que Ud., con sus maravillosos conocimientos naturopáticos, ha logrado para nosotros.
Bien recordará Ud. la gravedad de la enferma y sus padecimientos. Varios médicos de fama habían venido tratándola con marcado interés científico y altruista, pero sin llegar a resultados favorables. Más de un año había permanecido en cama. En un principio los galenos comprendieron que se trataba de un paludismo antiguo de tardías manifestaciones, y orientaron sus tratamientos en tal sentido; luego descubrieron un proceso patológico del hígado, y después afecciones renales y cardiacas. Como consecuencia de todos estos descu­brimientos, acertados, acaso, fueron modificando sus sistemas curativos; pero era lo cierto que la enferma en vez de sentir alivio, continuaba debilitándose día a día, agotándose, con­sumiéndose, terminándose.
Y llegó el momento en que parientes y amigos sólo esperábamos verla expirar. Era ya un esqueleto del cual no podía decirse que fuera viviente.
Pero un día por cualquier circunstancia, llegó hasta nosotros el nombre y el fulgor de la fama de Ud., sin saberse por qué, revivió nuestra muerta esperanza. Fui inmediatamente a Miranda (Cauca) en donde Ud. estaba entonces regando el bien entre las clases pobres y desamparadas. Consulté su opinión y le pedí su auxilio. Bien recuerdo la forma tan gentil como Ud. me recibió. El mismo día llegó Ud. a Florida (Valle) a presenciar allí sobre una cama el proceso preagónico de mi esposa. Mis esperanzas y las de mis hijos se iluminaron con su presencia. "AUN PUEDE CURARSE'' fueron las palabras de Ud., las recordaré siempre. Desde ese día inició Ud. su tratamiento Naturopático. Y tres días después todo había cambiado; La enferma ya era nuevamente persona; un mes después ya podía decirse que era una convaleciente; y hoy está gozando de completa salud, si es que de salud per­fecta puede hablar algún mortal.
Es un milagro, señor Profesor Narváez. El realizado por Ud. en este caso. Un milagro si, porque no se trataba de un organismo joven, sino de uno ya agolado por sesenta y seis años de supervivencia en estos nuestros climas del trópico. Reciba Ud. mi saludo cariñoso y el de toda mi familia y haga de esta carta el uso que a bien tenga.
Amigo y servidor.

LEÓN SILVA M.C. C. N» 728253 - Florida (Valle)


Señor Juan González, oriundo de la ciudad de Cali, quien después de haber sufrido durante cuatro años dolorosa enfermedad y tratado por doce especialistas de la ciudad, sin resultado satisfactorio, curó definitivamente con el moderno método del Profesor Narváez.

VALIOSOS TESTIMONIOS DE SACERDOTES AGRADECIDOS

El suscrito Moisés Castro T, Pbro., Actualmente capellán del Orfelinato de Armenia. C., en honor a la verdad, CERTIFICO:
Que Conrado Narváez Zuluaga, con ojo rápido y certero, resuelve el crucigrama que nuestras enfermedades endémicas presentan en sus formas complejas. Su espíritu de obser­vación y su experiencia son llave segura de sus éxitos y fuente de su autoridad innegable.
Armenia. Mayo de 1943