Sunday, June 18, 2006

Diario Del Pacifico Octubre 28 de 1946

ENFERMA DESAHUCIADA POR CUATRO JUNTAS DE MÉDICOS CURO CON LOS MÉTODOS DEL PROFESOR NARVÁEZ

Después de breve permanencia en la ciudad, regresaron ayer a Armenia, su residencia habitual, el apreciable caballero don Julio De la Pava, su señora esposa doña Maruja Peláez de De la Pava, y sus hijas la señorita Libia y la niña Melba De la Pava Peláez,, miembros de la sociedad quindiana, quienes fueron objeto de múltiples atenciones por parte de numerosos amigos suyos en esta ciudad de Cali.

Objeto principalísimo del viaje de la familia Dé la Pava Peláez a Cali, fue el de testimoniarle su gratitud y reconocimiento al profesor Conrado Narváez Zuluaga, naturista botánico, a cuyas intervenciones debe la señorita Libia De la Pava Peláez él resta­blecimiento de su salud hondamente quebrantada durante largos meses, sin que los esfuerzos médicos lograran mejoría alguna.

Queremos —declaró el señor Julio De la Pava— hacer público nuestro reconocimiento al profesor Narváez Zuluaga, y de­seamos hacerlo por medio de RELATOR. Mi hija Libia, padeció gravísimos quebrantos en su salud, a tal extremo, que los médicos que en Armenia la atendieron, fijaron diez días al término de su vida. Desahuciada, y perdidas las esperanzas de salvarla, insisti­mos ante los médicos para que hiciesen cualquier esfuerzo por res­tablecer a nuestra hija. Inútil todo ruego, pues los científicos ex­presaron que la novedad de nuestra hija, era ya un caso perdido, fuera dé sus esfuerzos y que ante la gravedad, se abstenían de seguir actuando. Lo más honrado en ellos fue anunciarnos que la vida de Libia se prolongaría, a lo sumo por una decena de días. Ese fue el pronóstico en cuatro juntas de médicos.

—Angustiadamente ante la perspectiva del desenlace fatal que se nos anunciaba, y retirados de la cabecera de la enferma los médicos de Armenia, optamos por acudir a solicitar los servicios del Prof. Narváez Zuluaga, quien se apersonó inmediatamente del caso.

Es lo evidente, que a las pocas horas de iniciar el Prof. Nar­váez sus tratamientos botánico-naturistas, Libia experimentó un vi­sible alivio en sus agudos dolores. El tratamiento continuó asidua­mente; el Prof. Narváez Zuluaga dedicó todos sus empeños a la salvación de nuestra hija; diariamente pudimos advertir la notable mejoría, hasta que transcurridos los diez días fijados por los facul­tativos como término para la vida de la enferma, apreciamos los eminentes servicios del Botánico-Naturista Prof. Narváez Zuluaga. Un mes después, Libia abandonaba el lecho y entraba en una etapa de franca reposición, hasta el reintegro total de la niña a la alegría del hogar. Hoy se encuentra rebosante de salud, y uno de nuestros deberes de conciencia y de justicia, ha sido el de venir a testimoniarle nuestra gratitud a dicho científico, a cuyos esfuerzos y procedimientos debe la vida nuestra hija y nosotros la alegría hogareña, que estuvo amenazada por la muerte.

Al registrar este acontecimiento, congratulamos al Prof. Narváez Zuluaga por el brillante e inobjetable éxito obtenido con sus procedimientos botánicos, y felicitamos al hogar De la Pava Peláez, a cuyos componentes despedimos de la manera más atenta y cordial.


FAMILIA QUINDIANA, AGRADECIDA

En la foto, aparecen de izquierda a derecha: señorita Libia De la Pava Peláez, la ex-paciente desahuciada por cuatro juntas de médicos en Armenia y hoy rebosante de salud después de los tratamientos científicos del Prof. Narváez Zuluaga; doña Maruja Peláez de De la Pava, y su esposo don Julio De la. Pava, la niña Melba y el Prof. Narváez Zuluaga, autor de la curación definitiva de la señorita Libia De la Pava.

(Tomado de RELATOR del martes 4 de junio de 1.946).